Una de las cuestiones a seguir y que más interesa al pueblo cubano es el tema de los salarios. Entre las ideas planteadas por el compañero Raúl se encuentra el problema de la eliminación de los subsidios innecesarios, los cuales solo traían pérdidas al país y a la sociedad.
Esta nueva disyuntiva generó una polémica ya que excluye las estimulaciones de cualquier tipo, incluidas las prebendas de casas u hoteles para vacacionar. Tiene como visión futura su eliminación total y trae como beneficio la reestructuración de fondos económicos para el disfrute del trabajador según su capacidad en el desempeño laboral.
Antes, en la mayoría de los trabajos, la lista extensa de personal paralizado solo producía para mantener una economía pobre. Es cuestión de lógica, demasiados platos para una mesa. Y en muchos casos, hacía falta disponer de la mitad de personal para realizar la faena. Ahora, que estamos empezando a trazar un camino, solo falta la disposición de esa otra mitad para obtener buenos resultados.
La liberación de plantillas y la llegada de más de 300 mil trabajadores por cuenta propia dan un pequeño respiro al Estado, el cual tenía a sus espaldas la mantención de muchos de estos puestos, la mayor parte de ellos, innecesarios. Esto da la oportunidad a cada cual de crear su propio camino y sentirse útil ante la sociedad, reajustar así el modelo económico y disponer de aquellos que quedaron en sectores laborales. Si en el pasado nos conformábamos con hacer únicamente algo más de lo establecido, hoy la meta para nuestra verdadera gratificación la deben poner nuestros bríos. A mayor producción, mayores serán los logros obtenidos y mayor nuestro beneficio.
Entonces llegamos a la pregunta ¿estimulación o pago por esfuerzos realizados? Desde hace décadas existen diferentes tipos de estímulos. Porcentaje adicional al sueldo de trabajo, cestas con productos de aseo y otros, playas o centros vacacionales por parte de organizaciones como la CTC, PCC, UJC… Hay personas que por su gran labor y dedicación al trabajo merecen ver recompensado su esfuerzo mediante estas posibilidades, pero también existen quienes gracias a su picardía y su largo brazo para maniobrar situaciones delicadas caen en la misma lista. En la noche, todos los gatos son pardos, y a la hora de la verdad, el amiguismo y las acrobacias ponen en el mismo saco a cualquier especie, incluso a los más vagos. Esto a su vez trae como consecuencia, rencillas y peleas en un colectivo, que degradan a la especie humana al más bajo nivel, y lo retornan al primer ancestro de la cadena evolutiva.
El pago por esfuerzos realizados trae consigo la eliminación –no de las supuestas “estimulaciones gratificantes”-, sino de todo mal que pueda perjudicar al hombre en su empeño por prevalecer en plena jungla, separando por completo a las personas de la cesta, dando la posibilidad a cada cual de demostrar su real valía. Es decir, donde antes había diez ahora hay cinco, con una parte del salario recuperado, aumento a los que quedaron y con lo otro se diferencian sus ganancias.
El pago no es más que la vigente frase “a cada cual según su trabajo y su capacidad”, no puede ser dirigida por sentimientos, más bien su imparcialidad debe ser rígida ante opiniones de favoritismo o tradición, para que no permanezcan los mismos resultados a pesar de que varíe la capacidad y el esfuerzo del trabajador.
Si damos este paso, ya no puede quedar ningún oportunista que maneje la situación a su antojo para obtener un mérito. Caer bien, ganarse al jefe o comprar su atención a base de facilidades carismáticas, solo servirá para mejorar las relaciones laborales, tampoco podremos exigir una tarde soleada en una playa, pues solo los resultados medirán el alcance del placer a disfrutar. El trabajo duro y real será el benefactor principal que nos guíe por el camino hacia nuestros sueños.

Vamos bien Camilo?... Si, mas que bien... Muy buen comienzo, esperen nuestra participacion... gracias por tan genial idea... Marcos Jesus...
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