El pasado viernes, la calle G fue cómplice de algo más que unas simples noches entre amigos y ron. Ya desde 23, la marejada de personas bajo la lluvia caminaba cuesta abajo en búsqueda de libertad y sin notar chubascos ni pájaros de mal agüero. Un concierto en plena calzada y de espaldas al malecón, brindaba un espectáculo único en favor de la juventud. A pesar del mal tiempo, X Alfonso revolvía el vedado con “Reverse”, su último disco.
A su vez, otro “espectáculo” bajo las sombras de la noche y a cubierta de la lluvia se libraba en mar abierto. Una flotilla de barcos comandado por uno de los miembros de Alpha 66 y Omega 7, se dirigía hacia las costas de La Habana, según ellos, para que los cubanos presenciaran “las luces de la democracia”...
Posiblemente parte de la multitud que cundió de júbilo los alrededores de la calle Calzada, ni idea tenía de dicha flotilla. Y seguramente, como todo buen cubano despistado, había quienes no sabían ni el objetivo del concierto de X Alfonso. Unos seguro pensaban que se debía al día internacional de los derechos humanos, otros a un aporte de la revolución a la juventud y al divertimento social, y seguro, no faltaron quienes ni se tomaban el trabajo de poner su mente en función, a esa hora de la noche, y en medio de semejante festín de música cubana, algún razonamiento detectivesco.
Lo cierto es que pese a la conflictiva idea que tuvieron nuestros vecinos, la maravillosa propaganda de sus medios de difusión, la batalla en grupos de redes sociales y demás, el propósito de transmitir e instigar un movimiento dentro de la población habanera, que se revelara y terminara en huelga para exigir libertad, fracasó.
En cambio una marejada de personas inundaba parques, calles, aceras… y subía por los muros de los edificios colindantes hasta las azoteas. La masa de cubanos en los que se encontraban, estudiantes de la Universidad de La Habana, UCI, Lenin, Camilitos… y personas de demás edad, permanecían bajo un torrencial que aminoraba con el paso de la noche.
Más que fuegos artificiales y calderos, se escuchó un sinfín de canciones; se vio un espectáculo de luces, humo y cámaras; y se sintió más que nada, la presencia del espíritu de miles de cubanos.
Hoy la prensa de Miami transmite todo lo contrario de lo sucedido. Sus titulares busca recompensas muestran imágenes de una habana enfilada en luces y un buen trabajo de Photoshop que ofende nuestro intelecto. A pesar del twitazo que removió las entrañas de disidentes en el exterior y la muestra de festividad y campechanía a favor del día internacional de los derechos humanos, quedaron quienes a costa de reputaciones malgastadas quisieron dar el gran palo periodístico.
No se dejen engañar, solo un destello de luz, un resfriado, y un chaparrón de lluvia, fue el resultado que se llevaron los miembros de la tripulación de la “libertad”. Bueno, eso dicen algunos, realmente yo, ni el destello vi.

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